Críticas



 

(De la revista electrónica de libroline.com)

Comentarios  literarios                                             


El Jardín de las Ardillas, donde la sensibilidad cobra su máxima expresión.

Redacción  Carmen Fernández Etreros



Sensible y emocionante novela en la que se cuentan las peripecias vitales de Pedro, un joven nacido al contacto salvaje e instintivo de la naturaleza, cuyo comportamiento va cambiando por el influjo de la educación, el amor y la religión. El protagonista de la novela ve cómo su vida va confinándole por sus propios actos y elecciones desacertadas en una inevitable soledad y falta de amor. La represión de la religión católica y la sociedad provinciana acaban destruyendo los ideales del protagonista, que no encontrará alivio a sus angustias espirituales ni en su idílico amor con Elena ni en su ansiada formación como médico.

 

El narrador relata con nostalgia su infancia feliz en contacto con la naturaleza. La sabiduría natural de su padre, capaz de ver la vida a través de cuentos y leyendas tradicionales, se convierte en el punto de partida de sus reflexiones filosóficas.

 

El escritor andaluz, siguiendo la corriente realista, cuenta cronológicamente desde la primera persona los cambios en la vida del protagonista con una estructura narrativa cargada de frecuentes desplazamientos en el tiempo. Acierta en la combinación natural de  varios géneros en la novela como la prosa, la poesía y la epístola en un juego literario armónico y diferente.  Destaca la impresionante y minuciosa descripción de los bellos paisajes andaluces con sus cortijos y naturaleza agradecida y de sus paseos por  la histórica y compleja ciudad de Granada.

 

Una novela cercana e intimista en la  que se invita al lector a pensar en su vida y en lo que verdaderamente importa a la luz del ejemplo marcado de la historia del protagonista.

 

Juán Eslava Galán:

“... del premio Azorín del que soy jurado. Puedo decirte que no me ha parecido que tenga nada que envidiar a las que van a la cabeza del premio”.

 

  Francisco Chica:

“... lo que más me ha interesado de su novela es el papel que otorga a la memoria (la rememoración del pasado que hace), la visión del entorno y del paisaje, y el tono íntimo – de profunda confesionalidad – con que sabe envolver a personajes y situaciones. Recoge en ella toda una experiencia de vida, y sólo eso ya la justifica e incita a leerla”.